¡Es la sombra que necesito! Imaginemos que estamos caminando en un lugar desértico, vacío, con el sol sobre nosotros, perdidos y cansados. Sin ningún sombrero o cobertor, sin un líquido que pueda saciar nuestra sed; con la garganta seca y con el deseo intenso de probar un poco de agua.

En ese tipo de casos ¡qué refrescante sería encontrar un árbol o río en nuestro camino! Así mismo es Dios para nuestras vidas, es la sombra que necesitamos para descansar y es el agua que saciaría nuestra necesidad de sed.

David recibió la sombra que necesitaba

David le dedica un cántico de gratitud al Señor que se encuentra en 2 Samuel 22. En esta parte de la Biblia, él expresa su agradecimiento y cómo Dios había sido su refugio, fortaleza y sombra en el momento que más lo necesitó.

Me rodearon ondas de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; Tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios; Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos.
2 Samuel 22:5-7 (RVR 1960).

Este siervo enfrentó muchas situaciones difíciles, incluso estuvo al borde de la muerte como lo expresa en sus palabras; pero en su angustia clamó a Dios, Él le escuchó y fue la sombra que necesitaba. Solamente en el Señor pudo encontrar paz, fortaleza y libertad.

Y ¿clamaste a Dios?

Es posible que en este momento no estés caminando en un desierto, pero puedes estar enfrentando situaciones difíciles como David. Si fuera el caso, te animo a dar el paso correcto y clamar al Dios todopoderoso.

Por otro lado, si te has alejado de Él no olvides que está lleno de misericordia y bondad. Pídele perdón, clama y escuchará tu oración, no olvides que Dios es la sombra que necesitamos, es tiempo de descansar en sus brazos.