Las batallas más grandes posiblemente no se traten de un enfrentamiento físico ni mucho menos, sino de aspectos emocionales, psicológicos, familiares, espirituales, etc. que no pueden ser peleadas en nuestras fuerzas humanas y deben pelearse de rodillas.
¿Cómo representarían?
Si tuvieran que hacer una escultura tuya que resuma tu vida, ¿Cómo sería? O ¿Qué crees que pondrían en tu lápida los que te conocieron?
Las grandes batallas de la vida no se pelean de pie, sino de rodillas, entregándole a Dios nuestras dificultades y confiando en sus maravillosas promesas.
Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.
Hebreros 4:16 (NTV).
Entrégale tus batallas
El arrodillarnos y reconocer que no somos capaces de lograr algo sin la ayuda de Dios, que nuestras fuerzas no son suficientes y que lo necesitamos, rendimos nuestra voluntad ante Él y permitimos que el Señor tome el control de las circunstancias.
pero aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados.
Mateo 23:12 (NTV).
Deja de lado la soberbia y entrégale tus aflicciones a Dios, Él tiene la solución perfecta para tu problema, solo quiere que se lo entregues y confíes.








