Dar regalos, salir a pasear, preparar una comida deliciosa o viajar en familia no es suficiente. Esta navidad no puede faltar la adoración a Jesús, porque la verdadera navidad es su nacimiento. Por lo tanto, empecemos adorando como los ángeles.

Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Lucas 2:13-14 

La verdadera navidad es el nacimiento de Jesús

Cuando Jesús nació, en el cielo festejaron. Las escrituras afirman que una gran multitud de ángeles celestiales adoraron y glorificaron a Jesús, «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace!»

De manera similar, en la tierra, los pastores al ver a Jesús, ¡se postraron y adoraron! y regresaron a sus casas, glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto.

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Mateo 2:11

Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho. Lucas 2:20  

Cantemos como los ángeles

Así como los ángeles y pastores celebraron el nacimiento de Jesús, celebremos esta navidad adorando a Jesús; porque si no hay un tiempo de adoración, la navidad será una fiesta común y corriente.

Postrémonos en adoración, reconociendo a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Agradezcamos por su fidelidad y ofrezcamos nuestro corazón para que Él siga siendo siendo el dueño de nuestra vida.

Cantemos como los ángeles cantaron y adoremos como los pastores lo hicieron. Recuerda que la verdadera navidad es el nacimiento de Jesús.

En ese día maravilloso cantarán: «¡Den gracias al Señor! ¡Alaben su nombre! Cuenten a las naciones lo que él ha hecho; háganles saber lo poderoso que él es. Canten al Señor, porque ha hecho cosas maravillosas. Den a conocer su alabanza en el mundo entero.»  Isaías 12:4-5