Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías 43:25
Si yo siendo una persona imperfecta puedo sentir ese gran amor por mi hija al perdonarla, no alcanzo a imaginar el amor perfecto de Dios hacia nosotros, que por más vil pecado que cometamos nos perdona y nos da una nueva oportunidad. ¡Realmente es algo maravilloso!
Cuando incurres en pecado y crees que Dios se cansó de ti, recuerda que Él es tu Padre, y te seguirá perdonando; además te acompañará en las lecciones que quiere enseñarte, todo para que seas un hijo obediente. Su amor cubre multitud de pecados, por ello ten la confianza de que si reconoces tu error sin duda te espera su perdón.
Por eso, si tienes que confesarle algo que aún no has hablado con Él, hazlo con toda confianza, y así también puedas iniciar el día libre de culpa y cargas.








