En ocasiones olvidamos que todos somos mayordomos y vivimos sin percatarnos que tendremos que dar cuentas de nuestra administración de los bienes que se nos han confiado y esto no solamente hace referencia a las cosas materiales.

UNA DEFINICIÓN DE MAYORDOMÍA

Durante varias semanas, una clase de Escuela Dominical, había estado estudiando el tema de la mayordomía. Al final del curso se pidió a los alumnos que escribieran una corta descripción de lo que es la mayordomía cristiana.

Uno de los jóvenes escribió: Significa que la vida es como una gran nave, cargada con un rico cargamento de cosas que han de ser entregada a muchas personas en muchos lugares. Dios es el propietario, pero yo soy el capitán del barco.

¿TE CONSIDERAS UN BUEN MAYORDOMO?

Para ser un buen mayordomo no tienes que estar a cargo de una gran fortuna ni de muchas posesiones. Nosotros somos servidores de Cristo porque administramos todo lo que nos ha dado, incluyendo dones y talentos.

Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.  Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.  1 Corintios 4:1,2 (RVR1960)

Muchas veces nos menospreciamos y consideramos que no tenemos nada para dar. Sin embargo, Dios nos ha confiado dones, talentos, recursos, conocimientos, habilidades y muchas cosas más, para que podamos servir a los demás.

Dios nos pedirá cuentas de aquellas cosas que nos confió y ya sean muchas o pocas. Debemos presentarnos como buenos administradores de ellas; por lo tanto, deja de vivir a tu manera y empieza a cuidar y administrar tu vida sabiamente.