De la misma manera que Jesús soportó la humillación, vejación, dolor e injusticia, porque sabía la vida que le esperaba al lado del Padre, debemos nosotros cultivar la esperanza del gozo que tendremos al irnos de este mundo. ¡Pasaremos la eternidad junto a Jesús!
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Hebreos 12:2
No debe haber mayor gozo para nosotros que esa magnífica promesa. Saber que Él nos está preparando un lugar maravilloso donde tendremos nuevos cuerpos inmortales. Un lugar donde no habrá pobreza ni injusticia, no tendremos dolor ni lágrimas.
NO IMPORTA SI NOS TILDAN DE DÉBILES POR ESPERAR EN NUESTRO GOZO
Hay muchos que critican abiertamente el hecho de que somos cristianos. Pero eso no nos debe afectar. Sabemos con certeza que nuestro Dios es fiel y cumple Sus promesas. Por tanto, si ellos sienten que eso es debilidad porque necesitamos un bastón para no temer, es su problema, no el nuestro.
Sabemos del poder de nuestro Dios, por tanto, que sigan criticando. Sabemos que por haber escogido a Jesús como Señor y Salvador, tendremos vida eterna. Si ellos no lo creen, no podemos hacer más que darles las Buenas Nuevas y orar por ellos.
Cuando no conocen de Jesús y no quieren creer, no habrá testimonio ni historia que los convenza. Buscarán desanimarnos y hasta procurarán hacernos dudar con juegos de palabras. Si nos rechazan, tenemos una gran hermandad mundial que sí cree en Dios.
No te dejes intimidar por no creyentes. Sigue disfrutando de la paz de Dios y del gozo que nos da la esperanza que tenemos en Él. Esa esperanza de una vida después de la muerte, en un lugar perfecto y sin pecado, donde nos han preparado un espacio único a cada uno.








