Existen episodios en nuestra infancia que no podemos olvidar y uno de ellos es cuando alguien nos muestra su apoyo. Recuerdo a un matrimonio que respaldó a mi familia en tiempo de crisis, eran amigos de mis padres y siempre se preocupaban por nosotros; aunque ahora están distanciados la amistad no se ha perdido y nunca olvidaremos que en su tiempo fueron instrumentos del Señor.

Así mismo, Jesús hizo algo muy valioso por nosotros, lo cual nunca debemos olvidar y debe permanecer en nuestras memorias hasta que Él venga; mira el sacrificio que hizo por nosotros:

…lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta. Y sin embargo él estaba cargado con nuestros sufrimientos, estaba soportando nuestros propios dolores. Nosotros pensamos que Dios lo había herido, que lo había castigado y humillado. Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud. Todos nosotros nos perdimos como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros.

Isaías 3:4-6 (DHH)

El Señor Jesús decidió entregarse por nuestros pecados, Él fue quién tomó nuestro lugar y pagó el precio de nuestras iniquidades; es decir, sufrió lo que nosotros deberíamos sufrir por nuestras maldades, Él hizo un gran sacrificio por ti.

Muchas veces nos sentimos solos y pensamos que no tenemos el apoyo de nadie, pero nos olvidamos de Dios, todo por los afanes de la vida, el trabajo, los estudios, la familia, el cansancio o diversiones. Pero, siempre es bueno sentarnos y calmarnos un poco para meditar cuánto Dios nos ama y está interesado en nuestras vidas.

A veces nos complicamos mucho para buscar a Dios, cuando lo único que debemos hacer es acercarnos a Él de todo corazón: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28 (RVR1960) ¿Qué esperas para disfrutar ese descanso? No olvides que siempre necesitaremos que alguien cuide de nosotros.