Las adversidades a veces son difíciles de soportar y de entender, en su mayoría nos toman por sorpresa. Un día estamos llenos de salud, cómodos y felices y al día siguiente, nos encontramos enfermos, batallando y buscando respuestas.

Las adversidades son inevitables

Santiago considera que las adversidades son inevitables y explica que podemos encontrar gozo en medio de ellas.

Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada.
Santiago 1: 2-4 (NTV).

Muchas de las adversidades producen sentimientos dolorosos, y no es algo para lo cual estamos preparados. ¿Cómo enfrentarlas?

Confiando en Dios

Dios es soberano y el gran maestro que permite a sus hijos pasar ciertas dificultades cuando Él lo considera mejor. El Señor mismo dijo que sus planes son de bien y no de mal, a fin de darnos esperanza. Por lo tanto, aunque no encuentres una explicación a tu dificultad o tu situación no parece mejorar, alégrate y gózate en el Dios de tu salvación.

Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos, ¡aun así me alegraré en el Señor! ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!
Habacuc 3:17-18 (NTV).

Por las adversidades desoladas, como Habacuc describe en ese pasaje, él no podía encontrar alegría en su situación. Pero sí en Jehová, porque Él nunca cambia. Habacuc, no se concentró en los problemas y recordó que Dios era más grande que todos ellos.

¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Te deseo más que cualquier cosa en la tierra.
Salmos 73:25 (NTV).

¿A quién tienes en el cielo? ¿En quién está puesta tu esperanza?