Con todo lo que ofrece el mundo, a veces somos tentados a dar lugar a nuestros deseos o placeres sin tomar en cuenta a Dios en lo que hacemos. Nos alimentamos de aquello que no sirve y olvidamos el propósito por el cual fuimos creados; pero el Señor nos dice: ¡cuídate!

Cuídate, cuida tus sentidos y pensamientos

“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” 1 Pedro 1:16 

Es esencial recordar que Dios es Santo y nos ha llamado a ser santos.

Tienes un llamado para tu vida, ¡cuídate!

Cuando hablamos de santidad pareciera que refiere a algo que está lejos de nuestro alcance, pero la Biblia nos enseña que ser santo no es ser perfecto, sino que consiste en “dejar o renunciar” a ciertos placeres para agradar a Dios;  el llamado implica que seas diferente a los demás.

Por ejemplo, tenemos el llamado de cuidar nuestros ojos al evitar programas o novelas que simplemente reflejan infidelidad o inmoralidad; cuidar lo que escuchan nuestros oídos, al recibir un chisme o murmuración contra alguien; velar para que nuestras manos no sean un instrumento de maldad y nuestros pies no caminen en terrenos equivocados.

Sé un sacrificio VIVO

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Romanos 12:1-2 

Antiguamente se presentaban sacrificios de animales para expiación de pecados, esto sucedió hasta que Cristo murió en la cruz y se entregó como un sacrificio por nosotros. Gracias a Él tenemos la libertad de acercarnos al Señor sin ningún obstáculo, lo único que nos pide es que seamos un “sacrificio vivo”.

Al cuidarnos y renunciar a aquello que no es agradable para el Señor estamos siendo un sacrificio vivo. Si realmente quieres conocer más a Dios en tu vida, te animo a atender este llamado a la santidad y cuídate por amor a Él.