Aunque hoy día no estamos yendo físicamente a la iglesia, la Biblia nos dice claramente que debemos seguirnos reuniendo. Pero es cierto que muchas personas que solían ir a la iglesia han dejado de hacerlo, incluso antes de la COVID-19. Y si bien es cierto que Dios esta en todas partes, y que hay personas que corren a algunos de las iglesias, vamos a analizar todas estas razones que surgen cuando hablamos de asistir a la congregación.
 
2 excusas más frecuentes para no ir a la iglesia
Siento que no soy bienvenido:
Para comenzar, tengamos en cuenta que todos son humanos como nosotros, con sus virtudes y defectos. No todos somos moneditas de oro para caerle bien a todo el mundo y viceversa. Si ese ha sido tu problema, que no te sientes aceptado o el grupo de la iglesia no te cae bien, debes hacer un análisis profundo de tus razones o excusas para no asistir.
 
Tienen costumbres que no me agradan
Todo el mundo es diferente y tal vez no te gusta que te tomen la mano o te abracen. Hay personas que no les gustan los grupos de oración de las iglesias porque aunque muchas veces hacen estudios de la Biblia, exponen razones para orar, pero pueden llegar al punto en el que todos están exponiendo sus confesiones y algunos de los que asisten no quieren hacer lo mismo.
 
Soluciones para estas excusas
Nadie obliga a nadie a nada. Si te molesta que te tomen la mano, exprésalo amablemente. Mantén tus manos detrás de ti y cuando vengan con la mano extendida, te disculpas y les dices que no te gusta dar la mano, con una sonrisa por favor.
 
Si no te gusta que te abracen, hazlo saber poco a poco. En lo que hablen de abrazo, retírate un poco y antes de que llegue la gente a abrazarte, extiende tus manos y con una sonrisa, explica: ≪No me gustan los abrazos, gracias≫.
 
Si sientes que en el grupo de oración están surgiendo temas privados de otras personas para supuestamente orar por ellos y sientes que no está correcto, tienes dos opciones: decirlo y buscar una solución juntos, o retirarte y no ir más a las reuniones de oración. Pero siempre es bueno comunicarlo, pues es posible que no lo hagan intencionalmente.
 
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
 
Hebreos 10:24, 25 (RVR1960)
Después de la muerte de Jesús
 
En la Biblia, podemos leer que luego de que murió Jesús, sus seguidores dejaron de tener la obligación de adorar en el templo:
 
Antes de venir esta fe, la ley nos tenía presos, encerrados hasta que la fe se revelara. Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe. Pero, ahora que ha llegado la fe, ya no estamos sujetos al guía.
 
Gálatas 3:23-25 (NVI)
Aun así, se siguieron reuniendo para orar y estudiar la palabra de Dios. En ese entonces no tenían edificios suntuosos. Se reunían en casas de algunos y en lugares públicos. Esa era su iglesia. Lo podemos ver en Hechos 2:1 y en Romanos 16:4-5. En Hebreos 10:24-25 (NVI) leemos:
 
Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.
 
A lo largo de la Biblia, en el Nuevo Testamento vemos las cartas a las iglesias, vemos la importancia de ir a la iglesia, reunirse para apoyarse, mantenerse buscando conocimiento en la Palabra de Dios, creciendo en la fe y adorando a Dios. La koinonía, esa palabra griega que significa comunión, y es la manera como calificamos los vínculos amistosos que logramos en la iglesia y la relación que debemos tener con Jesús.