A la mayoría de las personas les cuesta confesar las cosas que han hecho mal, pero podemos lograr fortaleza a través de la confesión. Confesar es un acto de humildad y arrepentimiento y trae buenas consecuencias.

Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.
Hechos 19:18 (RVR 1960)

Es posible que cueste entender que siendo humildes nos haremos más fuertes, pero es la enseñanza que recibimos de Jesús; y es lo que Dios más desea de nosotros.

Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra.
Mateo 5:5 (NTV)

¿Con quién podemos confesarnos?

La confesión no necesariamente tiene que ser con otra persona. Nos confesamos ante Dios cuando oramos. Solo rindiéndonos ante su majestad lograremos fortaleza a través de la confesión

Sabemos que Dios todo lo sabe, pero aún así, a él le complace ver que nos rendimos en humildad y venimos sinceramente arrepentidos a través de la confesión de nuestras faltas con él y es el momento en que le podemos pedir que nos fortalezca para no volver a cometerlas.

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
2 Crónicas 7:14 (RVR1960)

Aunque sea algo que nos cueste trabajo hacer, es una decisión importante que nos traerá muchos beneficios. Lograremos fortaleza, porque nuestro espíritu no tendrá la carga del error, de la falta, del pecado y sentiremos que podemos ser más fuertes cada día en nuestra relación con Cristo Jesús.