Necesitamos de la fe para poder ver la gloria de Dios. La fe es un filtro que nos permite ver el mundo por lo que realmente es. La fe que tenemos en el Dios que inspiró la Biblia, nuestra guía para la vida, nos afianza los valores correctos y los principios por los que nos debemos regir. Sin ellos estamos perdidos y somos como un barco a la deriva en el océano de acontecimientos del mundo.

Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Juan 11:40 (RVR 1960)

La verdad es que ver la gloria de Dios es poder ver las cosas como lo que realmente son. A menudo pensamos que la gloria de Dios es que nuestras circunstancias van a cambiar. Muchos piensan que si ven la gloria de Dios, no van a tener problema alguno qué enfrentar. Por eso necesitamos tener fe. La fe no cambia nuestras circunstancias, pero sí cambia la manera cómo las percibimos y por ende, cómo las afrontamos.

Vemos la gloria de Dios en toda circunstancia

La fe nos invita a ver todas nuestras experiencias y circunstancias que se nos presentan, como una oportunidad. La oportunidad de tomar decisiones correctas. Oportunidad de conectarnos con Dios para pedirle sabiduría ante lo que estamos afrontando. Así, podremos ver la gloria de Dios en todo. Mirando con ojos de quienes conocemos Su poder y Su amor.

Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder.
Samos 77:14 (RVR 1960).

Siempre que tengamos que enfrentar dificultades, quitemos el foco del problema, del tamaño de la dificultad. Pongamos nuestro enfoque en Dios, en su tamaño, su grandeza y todo ese amor que sabemos que siente por nosotros. Sabemos que nada pasa sin que Él lo sepa. Por tanto, no nos debemos angustiar. Debemos tener fe, cultivar esa fe a diario para poder ver la gloria de Dios en todo su esplendor.