Todos sabemos que somos muy diferentes, pero ¿has tomado conciencia, apreciado realmente que eres un ser único? Puedes tener un hermano o hermana gemelos y ser muy diferentes el uno del otro. No solo las huellas digitales: la personalidad, el carácter, la sensibilidad, ¡todo es distinto! Dios te creó a ti y solo a ti, tal como eres y como ningún otro.

Aprecia tus defectos, ellos te hacen único

Debemos aprender a apreciar eso que nos hace un ser único. Hay personas que tienen una nariz particularmente grande. Sin embargo, puede que por el tamaño de su cara o de sus ojos, tener una nariz más chica, no le vaya bien. Hay personas que se han hecho cirugías estéticas correctivas y lamentablemente han perdido su encanto. Lo podemos ver en ejemplos de personas famosas como la protagonista de Dirty Dancing, Jennifer Grey. Luego de hacer una corrección en su nariz se le hizo muy difícil volver a trabajar en esa industria. Tal vez ella no supo apreciar que era un ser único.

Aprende a amar tus cualidades y tus fortalezas

Si logramos amar nuestros supuestos defectos, tanto como nuestras cualidades, lograremos apreciar y tener claro que somos seres únicos, hechos con un propósito definido. Todos tenemos virtudes y fortalezas. No nos detengamos a enfocarnos en los detalles que puedan parecernos negativos. Tenemos que comenzar por preguntarnos bajo qué criterio le llamamos defecto.

En la naturaleza apreciamos las diferencias en creaciones únicas

Observando la naturaleza podemos ver la cantidad de animales de la misma especie que tienen tantos parecidos y a la vez tantas diferencias. Son esas particularidades que podemos apreciar, las que los hacen únicos. Para algunos, las particularidades pueden ser más atractivas que las características normales y parecidas. Lo mismo pasa con nosotros los seres humanos. No debemos enfocarnos en las carencias sino en lo que tenemos en abundancia.

Cultivar la belleza interior nos hace seres únicos

Por otra parte, lo exterior puede ser la primera impresión, pero lo que impacta es lo que viene de dentro. Cultivar nuestro espíritu, nuestra alma, genera una belleza mucho más atractiva que cualquier belleza exterior. Debemos apreciar todo aquello que nos hace seres únicos, diferentes y fuera de serie. Aprende a apreciar todo eso que te hace único y no te dejes abatir por opiniones de otros. Eres una preciosa y maravillosa creación única de Dios.