La felicidad es buscada en muchos lugares, en cosas materiales, en personas, en eventos o en otra cosa que dice tener la capacidad de hacerte feliz, pero en realidad ¿qué o quién te puede dar la felicidad?

La felicidad no está en las cosas materiales

Ante tanta propaganda comercial de productos o artefactos podemos llegar a pensar que si obtenemos dicho producto tendremos un motivo más para ser felices, pero la realidad es que las cosas materiales no nos dan la dicha completa y permanente: solo nos da una alegría momentánea, pasajera que después de un tiempo pasa.

El rey Salomón describe cómo se sació de cuanto pudo y no halló la felicidad:

No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.
Eclesiastés 2:10-11 (RVR 1960)

¿Dónde está la felicidad?

La felicidad de tu alma está en Dios, en tu relación con Él, pues nada podría satisfacer a tu corazón, ni una casa, un cónyuge, un hijo, un trabajo, ni una cosa material o todo lo que quizás crees que te hace falta para ser feliz.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
Eclesiastés 12:13 (RVR 1960)

Deja de buscar y anhelar algo para ser feliz, mas bien reenfócate en tu comunión con tu Salvador, y serás testigo de que todo lo demás será añadido conforme a la voluntad y planes de Dios.

Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Salmos 37:4 (RVR 1960)

¡Con Dios tienes todo lo que necesitas!