…he descubierto que toda la desgracia de los hombres viene de una sola cosa: el no saber quedarse tranquilos en una habitación.
…se buscan las conversaciones y los divertimientos de los juegos sino porque no se puede permanecer en casa a gusto.

139: Divertimiento, Pensamientos, Blaise Pascal

Blaise Pascal escribió sus “Pensamientos” en el siglo XVII, más o menos un siglo antes de la Revolución Francesa. Era un período que ya experimentaba la atracción de las revueltas populares. Su aproximación posterior al cristianismo inspiró buena parte de su pensamiento moral. Era un mundo parecido al nuestro. A todos los mundos pasados, si se piensa bien.

¿Por qué sus palabras tienen tanto sentido hoy?

Comunicados oficiales urgen a la gente a quedarse en casa como la medida más eficaz para frenar a la pandemia. El consejo “Quédate en casa” es difundido por líderes de opinión y personajes públicos.

Hay un problema, sin embargo. La gente no está acostumbrada a la quietud y a la reclusión. Canales de televisión, cable y películas, aparte de diversos recursos de conocimiento y entretención virtual se disputan nuestro tiempo en casa. No recordamos lo que es quedarse tranquilo una hora en la habitación sin teléfonos y ni televisión. O permanecer en casa a gusto.

Claro, disfrutamos tiempos de familia y todo eso. Pero ocupan una parte mínima de nuestros intereses. La mayor parte del día estamos ocupados, trabajando, enviando y recibiendo mensajes, navegando, “megusteando”.

Tenemos una incomodidad existencial permanente, un prurito de cosas continuas. El silencio, el no hacer nada por una hora nos parece imposible.

¿Cuál es la razón de esta turbación constante? Pascal tenía una idea:
…me he encontrado con que hay una muy efectiva (razón), que consiste en la desgracia natural de nuestra condición flaca y mortal, y tan miserable que nada puede consolarnos cuando nos paramos a pensar en ella.

El significado de la vida. Lo que realmente tiene valor y lo que no. La otra persona antes que nosotros  mismos. La generosidad. La compasión. El amor. Todo eso que le da sentido a la existencia ya se nos ha escapado, como agua entre los dedos. Se ha diluido como la sal en el agua.

Por eso no sabemos cómo estar en silencio, cómo permanecer en casa simplemente estando. Se nos ha vaciado la vida de lo realmente importante. Olvidamos la antigua admonición:

Estad quietos y conoced que yo soy Dios.

Salmos 46:10 (RVR1960)