Puede sonar extraño pero si estás en una tormenta, ¡No corras!

Algunos expertos en meteorología, recomiendan que si alguna vez te encuentras a la intemperie durante una severa tormenta de relámpagos y truenos, la mejor precaución es arrodillarse inclinando la cabeza hacia adelante y poniendo las manos sobre las rodillas. Así, si cae algún rayo cerca de su cuerpo será menos propenso a servir como conductor entre la descarga eléctrica y la tierra.

¿Qué haces en medio de una tormenta?

Lo mismo se aplica a nosotros como cristianos cuando nos vemos inmersos en las tormentas de la vida. Muchas veces nos sentimos a la intemperie sin saber dónde escondernos. Es ahí cuando tenemos que asumir una postura espiritual humilde como dice el Salmo 34:11-22.

Debemos hablar con veracidad, apartarnos del mal, hacer el bien y buscar la paz. Podemos sentirnos inclinados a correr para escapar de la tormenta, para huir de los rayos, pero esto es lo peor que podemos hacer en el terreno espiritual; lo mejor será inclinarnos humildemente ante lo que parece inevitable.

Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.

Salmos 34:19 (RVR1960)

David nos asegura, al finalizar este salmo, que los que confían en Dios en las tormentas de la vida serán guardados, que el Señor redime el alma de sus siervos, y que los que confían en el Señor no serán condenados.

Detente, no huyas

Muchas veces, nuestra primera reacción es querer salir corriendo, huir de la tormenta, buscar por nuestra cuenta las soluciones y dejamos de buscar al Señor.

Si te encuentras en medio de una tormenta, si no sabes qué hacer ante los diferentes problemas que enfrentas, ¡ya no corras! Busca al Señor y pídele su fortaleza, socorro, protección, sabiduría y  lo que necesites.

Ten siempre presente que los que buscan al Señor con un corazón humillado, no son defraudados, Dios tiene sus ojos atentos y sus oídos inclinados al clamor de los justos.

Deja de correr en medio de la tormenta, detente y busca humildemente la ayuda del Señor, Él no te fallará. Recuerda que Dios está cercano a los que lo buscan de corazón.