Sabiendo que jactarse es alabarse excesiva y presuntuosamente, dejemos de hacerlo por logros nuestros. Dejemos de jactarnos por la casa o los estudios que tenemos. Es más, tenemos que dejar de jactarnos por nuestros hijos. Es bueno estar orgulloso de estas cosas, pero en la medida justa.

Ciertamente que muchos que han adquirido altos grados de conocimientos, suelen jactarse de ellos y mirar a otros como menos. Las personas que han adquirido muchas cosas lujosas, suelen mirar con desdén las cosas más sencillas o a las personas que son más simples.

Esto dice el Señor: «No dejen que el sabio se jacte de su sabiduría, o el poderoso, de su poder, o el rico, de sus riquezas.Pero los que desean jactarse, que lo hagan solamente en esto: en conocerme verdaderamente y entender que yo soy el Señor quien demuestra amor inagotable y trae justicia y rectitud a la tierra, y que me deleito en estas cosas. ¡Yo, el Señor, he hablado! Jeremías 9:23-24 

NUESTRO DIOS SE DELEITA CUANDO LE OBEDECEMOS

Dios ama que seamos bondadosos, justos y rectos. Se deleita en vernos triunfar y servirle, alabarlo y adorarlo porque somos Su creación admirable. Nos formó para buenas obras y nos ama desde antes de nosotros siquiera existir.

Y cuando recibimos a Jesús en nuestros corazones, Él nos va transformando en esa obra maestra en la que pensó que seríamos. Es por ello que debemos encontrar nuestro propósito y alabar a Dios y tener una relación cercana, estrecha, con Él.

Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás. Efesios 2:10 

Dios nos ama intensamente, infinitamente. Cuando lo creemos en nuestro corazón, debemos retribuirlo, alabándolo y agradeciendo todo lo que sea que hagamos o logremos. Sin jactarnos, sabiendo que todo viene de Dios. Por tanto, solo jáctate en que lo conoces y por ello, esfuérzate en conocerlo más cada día.

La manera de conocer más a Dios y reflejarlo a otros es pasando cada vez más tiempo con Él. En oración y leyendo Su Palabra. Consultando cada paso que vayamos a dar antes de darlo. Cada decisión que vayamos a tomar antes de hacerla. Así, podremos conocerlo y reflejarlo.